
… NACIERON PARA ROCKEAR
Por: Michelle Kery
Revista Buena Onda
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“El Dios del tiempo es atemporal, siempre ha estado y siempre estará, aparece y desaparece. Así es el rock. Así es Kronos”
No son muchos los que pasan por este mundo dejando su historia tatuada en los corazones y La memoria de la gente. Pero son menos los que logran convertirse en leyendas, como las leyendas de los titanes griegos… como KRONOS.
Mil doscientas sensaciones que me hacen sentir que a diferencia de las estrellas, estos hombres ganan más luz con el correr del KRONOS.
Y es que en el mundo de la música rock nacional KRONOS logró llegar a ese privilegio.
El tiempo la madurez y una convicción total por lo que más les divierte hacen que KRONOS tenga una simbiosis total con el rock.
Nacieron para rockear. Cualquiera que se haya topado con Corkidi, Fresquet, José, Felipe o con Luis Fernando en la calle o en cualquier parte, la analogía siempre será con el rock. |
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Quién puede negar que “Fuego en mis venas” e “Igual que ayer” hacen parte de
la historia
del rock latinoamericano y que son temas que ganaron
su
lugar en el pasado,
presente y futuro de la música rock nacional. |
Cuántos padres de hoy dedicaron ayer con pasión “Acostados en tu cama, abrazados haciéndonos el amor”. Y confundidos entre sábanas mojadas…”. Cuántos sardinos dedican hoy esos temas y cuántos peladitos sueñan con dedicarlo mañana.
Kronos, el Dios del tiempo, es atemporal, siempre ha estado y siempre estará, aparece y desaparece. Así es el rock, así es KRONOS.
Estos bacanes y tranquilos personajes, robles curtidos pero vitales, padres amorosos y maestros del rock, hacen que un concierto tenga sentido, que valga la pena sentirse rockero de alguna forma, porque en el escenario truenan, porque sus baladas son miel para el alma y cosquillas en la piel, porque con KRONOS el rock siempre vuelve a ser real.
Nada raro que “1.200 Sensaciones” también haga su aporte a los himnos de la música rock de todos los tiempos.
“El contacto con la gente es lo más importante”, explica el vocalista de la banda, “El rock que hacemos con KRONOS es un arte vivo, es un contacto de corazón a corazón, de emociones que podés compartir en directo y podés llevarte a la casa y ponerlo en tu cd player y volver a conectarte con la cosas que recargan tus defensas, con tus sueños, con tus rabias, y todo a través del medio perfecto para decirlo y sentirlo: EL ROCK”. |
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Este año vienen más vitales que antes con “1.200 Sensaciones”, un trabajo azul y negro
que con ocho canciones hace que KRONOS vuelva a romper el espacio con su poderoso sonido. |

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Con KRONOS no hay ambigüedades, no hay modas que los puedan pernear, son esenciales, aplican el “menos es más”, no son pretensiosos con su música, llenan su rock de melodías como los armónicos que deja el poderoso sonido de un cañón. Es raro ver una banda de rock dándose el lujo de seguir rockeando a través de los últimos 22 años donde la sociedad y los medios han puesto y quitado mil estilos y modas musicales. Y ellos, tan campantes, viviendo del rock, viviendo rock.
“Este nuevo trabajo que bautizamos ‘1.200 Sensaciones’ es un paso sólido en nuestra carrera musical”… dice Corkidi, guitarrista y fundador de la banda. “Es el trabajo más rockero que hemos compuesto Fresquet y yo para nuestra banda, y tocarlo con los músicos amigos que tenemos ahora, es el mayor lujo que podemos darnos con la música”.
“Nosotros vivimos por la música” recalca José “Yo tengo que tocar batería todos los días, si no me siento como un culo, como si no hubiera aprovechado mi tiempo. Es que si no practico, si no ensayo, si no estoy listo ya, me siento como un estafador. Para qué me voy a sentar en una batería si no puedo disfrutar al pleno con lo que hago, no tiene ningún sentido”. |
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Luís Fernando Caballero es el teclista, el del pelo más largo y el más sardino, pero el del cartón de músico y con todo y pergaminos se siente KRONOS, simple, sencillo. “Para mí tocar con estos manes es una nota. Aquí la simpleza le da espacio al soye, al disfrute, a lo esencial”. Y Felipe el bajista, el que cuando se tomaron las fotos para Buena Onda andaba perdido y volvió unos días después, 4 kilos más delgado y con su intimidad invulnerada e incuestionada por sus amigos no dijo nada, solo su bajo y su entrega cuando de “hacer” se trata, hablan por sus palabras.
Acabando estas páginas quiero decirles que ha sido para mí muy especial haber seguido todo este tiempo a estos personajes, darme cuenta que sus vidas cotidianas y sus quehaceres ordinarios los llevan al plano común para todos, pero también, que la forma de afrontar esta cotidianidad desde su perspectiva de verdaderos músicos rockeros los hace seres especiales. |
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